Izaro

Izaro

Las reducidas 4 hectáreas de superficie que forman la isla de Izaro, la más grande de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, además de ser un espectáculo para nuestra vista, nos ofrece mucha y muy variada información, tanto cultural como natural.

En el ámbito natural nos topamos con la geología y aunque parezca difícil la transición del mundo geológico al cultural lo haremos casi sin darnos cuenta.

Los materiales que forman la isla son sedimentos de tipo flysch, pertenecientes al Grupo Flysch Negro creado hace unos 100 millones de años, durante el Cretácico Inferior. Aquí encontraréis información más técnica a este aspecto, en el LIG 51 “Isla de Izaro”

Aunque hoy en día a Izaro la conocemos como una isla separada de la costa que parece protegernos de cualquier suceso que venga de alta mar, no siempre ha sido un trozo de tierra solitaria y alejada de nuestra costa. En otro tiempo, tanto Izaro como los peñascos de Hotzarri o Potorroharri estuvieron unidos al continente formando lo que hoy constituye el Cabo de Antzora. La culpa de su aislamiento se la debemos a la acción erosiva del mar que durante mucho tiempo ha ido desgastando progresivamente la costa hasta separar del continente el islote. Entonces geológicamente, Izaro, ¿A que municipio de Urdaibai pertenece? Efectivamente, a Ibarranguelua.

Esto nos lleva a hablar de una de las fiestas más representativas de la costa de Urdaibai: la fiesta de la Madalena.

Una isla de leyenda (Día de la Magdalena en Bermeo)

Actualmente, y según cuenta la leyenda, desde 1719 Izaro se halla bajo la jurisdicción de Bermeo, posesión que se corrobora todos los 22 de julio arrojando una teja al mar junto a la isla, tras una procesión marítima, simbolizando así el dominio y posesión que sobre ella tiene la villa marinera.

Este día es motivo de fiesta para Urdaibai, y sobre todo para Bermeo, Mundaka e Ibarrangelua (hasta 1854 Elantxobe aún se encontraba bajo su demarcación), quienes se visten de azul mahón para conmemorar la regata que resolvió en 1719 el litigio que estos mantenían alegando todos su proximidad sobre la isla. Se cuenta que el mismísimo Señor de Bizkaia propuso poner fin al conflicto mediante la famosa regata entre Mundaka. Parece que Ibarrangelu desistió en su empeño y Elantxobe se colocó como jurado para ver quién de los dos municipios mostraba primero el paño de color señalando así su victoria.

Aunque, como no puede ser de otra forma, la solución resultó ser también objeto de reproches. Hay varias versiones sobre el resultado final de la regata y es Bermeo en todas estas la peor parada. Una de ellas cuenta que durante la regata uno de de los remeros bermeanos falleció en el reto y en compensación a la pérdida, los jueces, es decir, los de Elantxobe, decidieron dar la propiedad a Bermeo; si oís en Mundaka referirse a los de Elantxobe con el sobrenombre makuesak, sabed que su origen viene de esta desavenencia en el resultado final, aludiendo a que fueron malos-jueces. Otras versiones afirman que los bermeanos hicieron cantar al gallo antes para así partir con ventaja o de emborrachar a los mundakeses la noche anterior.

En cualquier caso, esta curiosa leyenda, creada posiblemente en el siglo XIX, no es más que un bonito relato que embellece la tradición de varios siglos de historia para recordar lo límites de Bermeo; acto que también se celebra, aunque se forma menos popular, en San Juan de Gaztelugatxe el 28 de agosto.

Cuentos reales

Esta célebre isla cuenta con historias verídicas quizás más inverosímiles que las leyendas que la rodean, como la presencia del convento de los franciscanos durante casi 300 años. En 1422 cuatro frailes observantes vieron en Izaro un lugar ideal para asentar un convento y así lo hicieron. Eran tan famosos que recibieron visitas tan ilustres como el del Rey Enrique IV en 1457, Fernando el Católico en 1476 o la Reina Isabel la Católica en 1483, quien mandó construir una escalinata de 265 escalones de piedra de sillería para hacer más cómodo el acceso al convento.

De entre estas visitas, seguramente muy bien recibidas, en 1596 los franciscanos recibieron otra que, según las crónicas, no debió de ser tan agradable. 14 navíos de corsarios hugonontes franceses aparecieron frente a Bermeo, pero al no poder asaltar la villa, uno de los navíos decidió saquear la isla.

Mientras, desde Mendata, tras ser avistados los piratas dirigiéndose hacia Bermeo y Mundaka, su patrono el marquinés Gonzalo Ibañez de Ugarte, reunió cuatrocientos hombres y se dirigió hacia la villa y la anteiglesia atacadas, haciendo huir a los invasores, uno de cuyos navíos, precisamente el que saqueara a la isla desapareció misteriosamente bajo la ermita de Lamiaran.

El 17 de agosto de 1719, tras cerca de 300 años en la isla y antes los peligros venidos de la mar y el aislamiento casi de semanas debido al revoltos mar Cantábrico, la Comunidad realiza su traslado a la anteiglesia de Forua.

Una vez derruido el convento se alzó una ermita dedicada a Santa María Magdalena, de la que ya únicamente restan derrumbadas paredes. En 1813 esta isla se usó como almacén de munición y abastos durante las Guerras Napoleónicas, así como pontón de prisioneros, cuando incluso se fortificó como abrigo baluarte. Otra de las curiosidad es Izaro es que en el siglo XIX algunos pastores utilizaban los pastos de la isla para alimentar a su rebaño de ovejas.

En la actualidad, aislada del trasiego humano, Izaro es el reino de las gaviotas, aunque también anidan en ella el paiño común y la garceta común.

No está permitido el acceso libre y es imprescindible el permiso del Ayuntamiento de Bermeo.