Por los valles encantados

Por los valles encantados

Este bello itinerario nos da a conocer un mosaico de paisajes de gran valor, entorno a los valles de Oma y Basondo. La ladera derecha, por la que discurre el itinerario en su primer tramo, es una zona claramente forestal, donde domina el pino radiata, un paisaje sin gran atractivo naturalístico, que sin embargo esconde en una de sus laderas un tesoro sin precedentes, el singular Bosque de Oma, una joya del arte al aire libre, única en la comarca. La presencia de pinceladas en un lienzo tan rústico como el pinar nos dan la bienvenida a una de las más singulares obras del artista Agustín Ibarrola. Pronto comienzan a aparecer las llamativas figuras y comienza un juego del que pocos visitantes pueden escapar.

Una vez en el fondo del valle el recorrido nos permite viajar a un pasado no muy lejano, donde el caserío y la campiña atlántica han sabido mantener su esencia. Y es que además de la calidad de algunos caseríos Oma conserva numerosos elementos etnográficos de gran interés.

El arroyo de Oma, motor de ferrerias y molinos, recorre aquí sus últimos metros, antes de perderse en el interior del karst del macizo de Ereñozar. Es ¡justo en este mágico punto donde se conservan los restos de 2 pequeños molinos, los de Bolunzulo.

Caseríos, ermitas, viejas escuelas, caleros… son numerosos los elementos que afloran entre los pastos de este paisaje kárstico, que cuenta en el cordal del monte Ereñozar con un ecosistema de gran interés, el encinar cantábrico.

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