VOCES DEL TERRITORIO

En esta ocasión, la voz es la del investigador e historiador Jose Ángel Etxaniz “Txato, autor del primer estudio en profundidad que analiza cómo se originó el turismo en la comarca, titulado “Los orígenes del turismo y el veraneo en Urdaibai. Los orígenes (1830–1900)”. A través de su mirada histórica, comparte con nosotras cómo surgió el turismo en Urdaibai y cuál ha sido su evolución, cuáles han sido los principales hitos en su desarrollo y qué retos plantea hoy en día la gestión turística del territorio.

¿Cómo describirías la relación de Urdaibai con el turismo a lo largo del tiempo?

En el periodo que he investigado, aproximadamente entre 1830 y 1980, la relación de Urdaibai con el turismo ha sido, en general, positiva, e incluso excelente en determinados momentos históricos. El territorio ha mostrado una notable capacidad de acogida, también en contextos adversos. Un ejemplo claro es la recepción de “forasteros” incluso en periodos de conflicto, como las guerras carlistas o la Guerra Civil. De hecho, en 1938, la propia Gernika bombardeada llegó a convertirse en destino de las denominadas “Rutas de Guerra”.

¿Alguna curiosidad o momento clave que explique por qué Urdaibai se convirtió en destino turístico?

La conversión de Urdaibai en destino turístico puede explicarse por etapas históricas diferenciadas. En los orígenes, el impulso vino marcado por la moda de los “baños de ola”, especialmente en los puertos de Mundaka, Bermeo y Sukarrieta-Pedernales, donde ya en 1825 existía un parador. A ello se sumó el Balneario de Kortezubi, que desde 1848 explotaba su manantial de aguas mineromedicinales.

Tras la pérdida de los Fueros, Gernika adquirió un fuerte carácter simbólico y se consolidó como lugar de peregrinación. Más adelante, a partir de 1895, Sukarrieta dejó una huella importante con el Hotel Balneario de Txatxarramendi. Durante el franquismo, especialmente desde la década de 1960, Bermeo, con su Portu Zaharra, y Gernika-Lumo, con el Frontón, asumieron un papel destacado en la oferta turística del territorio.

Ya en una etapa posterior, a partir de 1985, la declaración de Urdaibai como Reserva de la Biosfera y la creación del Bosque de Oma, pintado por Agustín Ibarrola, atrajo un importante volumen de visitantes en la barriada de Oma, en Kortezubi y puso de relieve la necesidad de adaptar la gestión turística.

Desde tu perspectiva, ¿qué crees que todavía hace falta o debería incluirse para mejorar la gestión del turismo en Urdaibai?

En el ámbito de la gestión turística, Urdaibai podría beneficiarse de una estructura unificada que actúe como oficina de referencia y refuerce la colaboración entre los distintos agentes del territorio. También resultaría imprescindible avanzar en la desestacionalización del turismo. Urdaibai puede, y debe, recibir visitantes durante todo el año, siempre dentro de un marco ordenado y sostenible. Con campañas bien diseñadas es posible diversificar mercados. Fuera de temporada alta se pueden buscar otros perfiles y procedencias. El clima, hoy en día, ya no debería ser un obstáculo determinante. Es más, constituye un factor de atracción y motivación.