Situados en el valle de Oma en Kortezubi y construidos en el siglo XVI, de los dos molinos de Bolunzulo destacan tres aspecto. El primero, el hecho de no contar con calce ni antepara debido a que aprovechan un desnivel natural del río, por lo que la presa va unida al edificio. El segundo, relacionado a su uso comunal, lo que los convertiría en un ejemplo único en esta zona; esta circunstancia encaja perfectamente en el contexto geoeconómico y social en el que se encuentran. Bolunzulo 1 y Bolunzulo 2 estuvieron en funcionamiento hasta el siglo XX. Por último, de este entorno destaca el sumidero por el que se adentra en su totalidad el río Omaerreka, por el que transcurre 1 km bajo tierra hasta aparecer de nueva en la superficie.