Descubierto por Enrique Arzubiaga en 1983 y emplazado en la ladera sur del monte Añetu, entre los caseríos de Arriatara y Sorbituaga, se trata de un bloque de arenisca de 2,12 m de altura, 0,92 de anchura y 0,25 de grosor. Anteriormente fue interpretado como “menhir” (pieza de piedra que servía para delimitar una zona de pasto) antropomorfo encuadrado dentro del episodio megalítico. Recientemente ha sido definido como un “cromlech” (círculo de piedras hundidas parcialmente en el suelo, que alberga en el centro las cenizas de un cuerpo incinerado). En Euskal Herria se conocen con el nombre de “baratz” y se les encuadra en los inicios de la Edad del Hierro o finales de la Edad del Bronce.
Pese a las hipótesis planteadas, la ausencia de un contexto arqueológico neto impide, hoy por hoy, precisar la cronología y el significado de esta sugestiva pieza del Patrimonio Cultural de Urdaibai.
